El terruño de Karachi
Por Julio César Morales Marquina Ex abundantia cordis os loquitor. De la abundancia del corazón habla la boca. ¡Salve Carache!, el cuenco dilecto del Valle de San Juan Bautista. Cara hondonada andina trujillana del territorio del gran cacique denodado Karachi que se enfrentó resuelto, decidido y bizarro en contraposición señera de las sanguinarias y desalmadas huestes bélicas españolas bajo el verdugo inclemente del invasor, conquistador y colonizador Diego García de Paredes, “fundador” o sinónimo de profanador, atropellador y etnocida de este vergel cordillerano. Dilucidar en este discurso de orden con motivo de la juramentación como cronista oficial del municipio Carache estado Trujillo, en esta sesión extraordinaria del ilustre Concejo Municipal de la Alcaldía de Carache implica evidentemente reseñar el vil atropello cometido por los genocidas iberos versus los hermanos aborígenes de nuestro terrón nativo, en el afán perverso y avaricioso de conseguir oro, minerales y piedras ...