El terruño de Karachi

Por Julio César Morales Marquina

Ex abundantia cordis os loquitor. De la abundancia del corazón habla la boca. ¡Salve Carache!, el cuenco dilecto del Valle de San Juan Bautista. Cara hondonada andina trujillana del territorio del gran cacique denodado Karachi que se enfrentó resuelto, decidido y bizarro en contraposición señera de las sanguinarias y desalmadas huestes bélicas españolas bajo el verdugo inclemente del invasor, conquistador y colonizador Diego García de Paredes, “fundador” o sinónimo de profanador, atropellador y etnocida de este vergel cordillerano. Dilucidar en este discurso de orden con motivo de la juramentación como cronista oficial del municipio Carache estado Trujillo, en esta sesión extraordinaria del ilustre Concejo Municipal de la Alcaldía de Carache implica evidentemente reseñar el vil atropello cometido por los genocidas iberos versus los hermanos aborígenes de nuestro terrón nativo, en el afán perverso y avaricioso de conseguir oro, minerales y piedras preciosas, pues cometían innumerables vejámenes e injusticias. Prueba irrefutable testimonial es el asesinato inmisericorde del augusto cacique aborigen de estas comarcas edénicas de la lengua Cuicas Karachi que se convirtió en mártir de la rebeldía y la resistencia nativa por el antropófago, malévolo y criminal representante de la corona hispana imperial el corregidor de encomiendas Juan Suárez Mongón. Al cacique indígena Karachi: Amalgama de etnia rebelde y dorada, estirpe de recio aborigen bravío, claror de emancipación idolatrada, raza pura y noble colmada de amorío. En tus comarcas cual vergel, el ibero con una visión desbocada y belicosa, a su paso aniquila: ríos, selvas, esteros con afán bestial: masacra, arruina y goza. Pero tú, cacique Karachi valiente, haces gala de tu honor y fortaleza, con tu hueste guerrera de alma fuerte. Pues te sublevas de infame funesto con límpida gallardía y entereza y sales airoso de tan vil denuesto. Ab imo pectore. Desde el fondo del corazón. Evocamos al entrañable, cordial, fraterno y pundonoroso pueblo andino ‘La Tierra de la Amable Libertad’, precisamente en su 448 aniversario de fundado y debemos retrotraernos al pretérito fundacional en la perspectiva acertada de sopesar los rasgos vitales históricos de esta colectividad andina pintoresca para de esta manera posibilitar la efectiva dimensión del presente colmado de elementos indoeuroafricanos en el crisol o sincretismo telúrico, cósmico y universal.
Julio César Morales Marquina

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Mahatma, "Alma Grande"

Especialista infantil nos relata posibles causas por las que los niños no quieran asistir a clases